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Terapia Cognitivo Conductual





La TTC está orientada hacia el presente , se investiga el funcionamiento actual y no hay mayores exploraciones del pasado, aunque por supuesto se hace una historia clínica y se pone énfasis en los patrones disfuncionales actuales de los pensamientos y conductas; aunque últimamente algunos terapeutas cognitivos, El énfasis de la TCC está puesto más en el “Qué tengo que hacer para cambiar” que en el “Por qué”. Muchas veces, el explorar expresamente y conocer cuáles son los motivos de lo que nos ocurre no alcanza a brindar una solución y no es suficiente para producir un cambio. Se utilizaterapias a corto plazo .

Pone énfasis en la cuantificación, y se pueden medir los progresos obtenidos Desde la primera sesión se administran cuestionarios y planillas en los que se evalúan los síntomas específicos, en su frecuencia, duración, intensidad y características.

La relación terapeuta-paciente es de colaboración y el enfoque es didáctico. Paciente y terapeuta se comprometen a trabajar con un objetivo común. Los pacientes pueden aportar sugerencias y participar en el diseño de las tareas para el hogar. En muchos casos, se utiliza la biblioterapia, que consiste en que el terapeuta recomiende o facilite libros, folletos o apuntes acerca del problema para que el paciente se informe de lo que le sucede.

Tiende a fomentar la independencia del paciente. Dado que este tipo de terapia busca lograr un funcionamiento independiente, en ella se enfatiza el aprendizaje, la modificación de conducta, las tareas de autoayuda y el entrenamiento de habilidades intersesión. Además, se refuerza el comportamiento independiente.

Está centrada en los síntomas y su resolución. El objetivo de la terapia es aumentar o reducir conductas específicas, como por ejemplo ciertos sentimientos, pensamientos o interacciones disfuncionales. Se definen objetivos concretos a lograr y de esa forma es mucho más fácil evaluar o modificar los síntomas específicos y saber claramente lo que se quiere obtener o hacia adonde apunta la terapia.

Rechaza el principio de sustitución de síntomas. La falsa idea de sustitución, difundida por la escuela psicodinámica, ç que considera a un síntoma como una solución económica, la única salida a un proceso neurótico subyacente que si se elimina surgirán otros, es cuestionada por esta metodología. La meta de la TCC es eliminar, o al menos reducir los síntomas, y postula que si desaparecen, por ejemplo, los síntomas de pánico, inmediatamente también va a haber una mejoría en otras áreas, sin que aparezcan otros síntomas que los reemplacen.

Pone el énfasis en el cambio. Se le solicita al paciente practicar nuevas conductas y cogniciones en las sesiones, y generalizarlas afuera como parte de la tarea.


Desafía la posición del paciente, sus conductas y sus creencias. Activamente se lo confronta con la idea de que existen alternativas posibles para sus pensamientos y patrones habituales de conducta, se promueve al autocuestionamiento.

Se centra en la resolución de problemas. Al comienzo de cada sesión el terapeuta indaga acerca de los problemas en los que el paciente focalizó su trabajo y cuáles necesita resolver en ese momento. Al concluir la sesión, le pregunta si ha hecho algún progreso al respecto.


Utiliza planes de tratamiento. Generalmente, la terapia utiliza planes específicos de tratamiento para cada problema, no utilizando un formato “único” para las diversas consultas. Propone una continuidad temática entre las sesiones. En cada sesión se revisan las tareas indicadas para la semana anterior, se estudia cuál es el problema actual y se planean actividades para la semana siguiente.

Desmitifica la terapia. El plan de tratamiento y el proceso terapéutico retiran el “velo de misterio” que cubre a casi todas las psicoterapias, al permitirle al paciente un libre acceso a la información teórica o metodológica mediante la biblioterapia. Tiene una base empírica y trabaja con la participación activa del paciente. Las tesis cognitivo-conductuales han sido ampliamente comprobadas respecto de su eficacia para tratar una variedad de trastornos. Es decir, más que simplemente decir que funciona, esta comprobado que funciona.

Fuente: psicomag.com

Como enseñar una conducta a nuestros hijos


Durante muchos años los psicólogos han desarrollado y comprobado experimentalmente algunos principios y técnicas que sirven para cambiar una conducta. Ahora sabemos que enseñar una conducta puede ser sencillo si seguimos las siguientes recomendaciones:

1.      De una consecuencia positiva inmediatamente después de que se presente la conducta. La consecuencia debe ser algo que realmente le agrade al niño y que pueda darse constantemente, los premios muy grandes y  que se dan  después de mucho tiempo a menudo no son útiles.  Al principio la consecuencia debe darse cada vez que se presenta la conducta, conforme el niño aprenda  la consecuencia puede otorgarse  dando menos por lo mismo o pidiendo mas trabajo por el mismo premio. De igual forma para que funcione se necesita que el padre sea consistente y en el caso de que el niño no responda a estímulos sociales (halagos, o caricias) se utilicen estímulos materiales, aunque siempre junto con el estímulo material hay que presentar el estímulo social para que poco a poco adquiera nuevamente su valor. Por ejemplo  al mismo tiempo que premia al niño con una gelatina elógielo por su comportamiento apropiado. 

2.      Presente  modelos  que ejecuten la conducta que quiere que el niño presente. Los modelos pueden ser los padres, otros niños,  muñecos o títeres, personajes de una película o un cuento, etc.

3.      Divida la tarea en pequeños pasos y enseñe cada uno de los pasos poco a poco, otorgando siempre una consecuencia positiva después de  cada avance. Si quiere que el pequeño estudie por una hora empiece por pedir periodos de 5 minutos, luego de 10, de 15 y así sucesivamente  hasta que logre estudiar por el tiempo deseado.

4.      En ocasiones también puede ser necesario provocar la respuesta, en este caso lo que se tiene que hacer es identificar  la conducta a enseñar y facilitar la presentación de la conducta realizando alguna de las siguientes acciones: se guía  la conducta físicamente, por ejemplo se le sostiene la mano a un niño para que se lleve la cuchara a la boca, se instruye o indica al niño para que realice algo o se le presentan modelos, gestos o indicaciones no verbales para que el niño ejecute la conducta. Por ejemplo, si  un padre le dice al niño que llegue temprano  y  se refuerza al niño cuando lo hace, la instrucción es el instigador. En otro ejemplo se puede incrementar la probabilidad de que un niño se dirija hacia el baño si se colocan juguetes en la entrada del mismo y una vez que el niño se acerca, se le pide que vaya al baño. Los letreros, los calendarios o los anuncios colocados en la pared pueden ser recordatorios para que una conducta se presente. Una vez que la conducta se presenta se pueden eliminar gradualmente los instigadores.

5.      Otra forma de facilitar que se presente una conducta es preparar al niño en las habilidades previas que requiere para que se presente la conducta final, enseñarle el estímulo que obtendrá  una vez que se presente la conducta o darle oportunidad que  tenga acceso por un muy breve tiempo al premio  a fin de que conozca lo que ganará. Por ejemplo, Se puede entrenar a un niño a jugar con un balón, si lo que se desea es que posteriormente ingrese a un equipo de fútbol. Puede llevarse al niño a la entrada del patio de juegos para que observe a lo que tendrá acceso  una vez que ejecute la tarea o se le puede enseñar como funciona un juguete que se le dará una vez que cumpla con la tarea encomendada

6.        Ya que ha adquirido la conducta entonces se le puede enseñar en donde sí la puede ejecutar y en donde no y  durante el entrenamiento debe ocuparse ejemplos o situaciones muy parecidas a las reales de tal manera que se le facilite el aprendizaje  y la ejecución de la conducta en otros contextos.
7.      Una forma adicional de facilitar que la conducta se presente en el momento que se requiere es colocar estímulos  que sirvan de señal de la respuesta, por ejemplo se pueden  poner letreros, avisos, señales instructivos o recordatorios para que el niño sepa el momento y la forma en que debe presentar la conducta  dependiendo de la situación gradualmente se puede  ir disminuyendo estos estímulos.

8.      Medir la conducta y llevar registros es una manera más de lograr que el entrenamiento sea sistemático y de verificar objetivamente los avances. La conducta puede cambiar sin necesidad de que sea medida pero  cuando se mide los cambios son mas rápidos y consistentes, de hecho el solo acto de medir una conducta provoca cambios en la misma.

9.      Medir la conducta también implica que cuando deseamos cambios en la conducta de un niño definamos en primer lugar muy claramente lo que se quiere cambiar, no basta con decir: “quiero que el niño se porte mejor”, es necesario decir “queremos que el niño estudie por lo menos 30 minutos cada día”.

10.  Finalmente algo importante de recordar es el hecho que la conducta cambia gradualmente por lo que el padre debe de estar preparado para ser persistente.

Autor: Aguilar Morales, J. E. (2006) Como enseñar una conducta. México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. 

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