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El Poder de los Abrazos

                            Los saludables efectos positivos de los abrazos | TN 

   Los abrazos son una poderosa expresión de confianza y afecto y nos proporcionan una serie de placeres, a través de la liberación de oxitocina , que la ciencia ha sabido recopilar. Por eso, con la ayuda de The Epoch Times, te descubrimos 10 razones para abrazarse todos los días.

Los abrazos reducen el miedo a la muerte

   En una serie de estudios sobre el miedo y la autoestima publicados en la revista 'Psychological Science', los investigadores demostraron que los abrazos y el contacto físico reducen significativamente el miedo a la muerte.

   En uno de ellos, los participantes fueron abordados mientras caminaban por un campus universitario y se les entregaba un cuestionario. Aquellos que recibieron un contacto ligero por parte del investigador, reportaron menos ansiedad por la muerte en el cuestionario que aquellos que no habían sido tocados. Esta investigación sugiere que el tacto juega un papel beneficioso en proporcionar consuelo y tranquilidad a las personas que están deprimidas
Los abrazos pueden disminuir los antojos de alimentos

   A menudo comemos por nuestras emociones, en vez de por hambre. Comer envía oxitocina a las áreas ricas en dopamina del cerebro, haciéndonos sentir placer y relajación. Esto ayuda a explicar por qué comer puede actuar como un relajante que imita los sentimientos de consuelo que obtenemos de amigos y familiares cercanos.

   "Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos para mantenernos y doce abrazos para crecer"

  La oxitocina, que nos aporta sentimientos de confianza y generosidad y que reduce el estrés y la ansiedad, también se libera por contacto físico e interacciones con otras personas. Así, mejorar nuestras relaciones puede tener un impacto positivo en la pérdida de peso, ya que aumentamos la segregación de oxitocina en nuestro organismo y eso reduce los antojos de alimentos.
Los abrazos aumentan la vinculación y fortalecen las relaciones

  Los expertos afirman que un simple abrazo puede ayudar mucho a mantener relaciones sanas y felices con los demás. Para las parejas , el abrazo ayuda a cerrar la brecha entre lo que sucede en el dormitorio y lo que sucede en la vida cotidiana. Mantiene la intimidad que se produce al hacer el amor y asegura que las parejas se sientan emocionalmente conectadas entre sí.

  Un estudio sugirió que los abrazos son más importantes para la felicidad  de una pareja que el sexo, ya que proporciona muchos beneficios, como la estimulación de nuestros centros táctiles y nuestros centros olfativos. Esta es la razón por la que el olor y el tacto de nuestro compañero nos hacen sentir amados y cuidados. De esta manera, el contacto físico y los abrazos son las mejores maneras de mantener un fuerte vínculo emocional.

Los abrazos mejoran la autoestima

  El abrazo aumenta la autoestima, especialmente en los niños. El tacto y el olfato son los dos sentidos más importantes en los bebés, y un bebé reconoce a sus padres por el tacto. Desde el momento en que nacemos, el contacto con nuestra familia nos muestra que somos especiales y amados, siendo una de las estimulaciones más importantes que pueden facilitar el desarrollo infantil.

  Esta asociación entre la autoestima y el tacto permanece incrustada en nuestro sistema nervioso de adultos. Los abrazos nos recuerdan el afecto que recibimos cuando éramos bebés y, por lo tanto, nos conectan con nuestra capacidad de amor propio.
Los abrazos hacen que los músculos se relajen

  Al igual que tras un masaje relajante, que tiene beneficios mentales y físicos (menor frecuencia cardíaca, menos cortisol, músculos menos tensos), los abrazos nos confieren la capacidad de relajarnos y recargarnos, lo que resulta en un estado emocional más feliz y un sistema inmunológico mejorado.

  El aumento de los niveles de oxitocina promueve el optimismo y la autoestima, elevando nuestra "escala de felicidad"

  La oxitocina, que se libera en el torrente sanguíneo mientras se abraza, ayuda al cuerpo a reparar los músculos más rápidamente. Lo hace al permitir que la grasa en el cuerpo se convierta en energía y se utiliza para la reparación muscular. Niveles saludables de oxitocina conducen a una mejor conversión de energía, y por lo tanto mejor reparación y crecimiento muscular.

Los abrazos aumentan la empatía y la comprensión

  La oxitocina también tiene otros beneficios, como el aumento de la sensación de empatía. Un estudio de la Universidad de California Los Ángeles demostró cómo la oxitocina aumenta la empatía, incluso entre completos extraños. Con sólo abrazar a alguien, la oxitocina se libera en el cerebro, desencadenando una sensación de empatía en nuestro cerebro.

Los abrazos aumentan la felicidad

  Otro estudio de la misma universidad en 2011 demostró que el aumento de los niveles de oxitocina promueve el optimismo y la autoestima, elevando nuestra "escala de felicidad". De hecho, los estudios estiman que el 50 por ciento de nuestra felicidad es genética, el 10 por ciento se ve afectada por nuestro medio ambiente y el cuarenta por ciento está determinado por cómo nos alimentados.

  En un estudio realizado en la Universidad Estatal de Pensilvania, se dividió a los estudiantes en dos grupos. El primer grupo debía dar o recibir un mínimo de cinco abrazos al día, a tantas personas diferentes como fuera posible, en el transcurso de cuatro semanas. El segundo grupo no tuvo instrucciones en este sentido. Tras las cuatro semanas, el primer grupo había abrazado una media de 49 veces y había informado de ser mucho más feliz que los miembros del segundo grupo.

Los abrazos mejoran nuestra vida sexual y de pareja

  Investigadores de la Universidad de Toronto Mississauga probaron la correlación entre el comportamiento afectuoso tras el sexo (besar, abrazar y hablar) y la satisfacción sexual y de la relación de pareja. El estudio concluyó que las parejas que pasaban más tiempo juntos tras el sexo se sentían más satisfechas con sus  vidas sexuales y con su relación, lo que indica que dedicar tiempo para compartir la intimidad después del sexo reafirma el vínculo emocional y sexual entre una pareja y lo hace más fuerte.

Los abrazos pueden ayudar a tratar el insomnio y la ansiedad

    Existe en el mercado un tipo de manta de gran peso y que se moldea al cuerpo imitando un abrazo caliente. El cuerpo responde como si estuviera recibiendo contacto físico, y el cerebro libera serotonina, haciendo que el sistema nervioso se relaje. Con el sistema nervioso relajado el cuerpo es capaz de caer en un sueño más profundo, más reparador.

    Un estudio de 2008 demostró que este tipo de mantas con peso ofrecían una terapia segura y eficaz para disminuir la ansiedad en los pacientes. Estos resultados se confirmaron en un estudio de 2012 que indicó que este tipo de mantas disminuyen con éxito la angustia y los signos visibles de ansiedad.
Los abrazos nos enseñan a dar y recibir

  El abrazo es un acto recíproco; damos y recibimos. Nos muestran que el amor fluye en ambos sentidos, estamos abriéndonos al campo de energía de otra persona y construyendo una relación de confianza.

  Virginia Satir, una famosa psicóloga y trabajadora social estadounidense, señalaba que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos para mantenernos y doce abrazos para crecer. ¿Lo cumples? Si la respuesta es no, ya sabes cómo ponerle solución: los beneficios, como te hemos contado, son muy valiosos.

Fuente: elconfidencial.com

Traumas en la niñez y depresión en el adulto



Ninguna etapa es más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que nuestra infancia

  Esas primeras experiencias marcan por siempre no solo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. El vínculo que establecemos con nuestros cuidadores, con esos padres que nos guían, cuidan y arropan, nos ofrecerán los pilares de nuestro desarrollo para crecer con seguridad y autonomía. 

  Pero si algo falla, si el escarpelo de la violencia, de la desgracia o la casualidad aparece en nuestra vida cortando el rumbo de esa infancia, la huella se quedará ahí por siempre. Es un hecho, una realidad. Y como niños, como personas que aún no somos capaces no solo de defendernos, sino tampoco de comprender por qué existe la maldad o la tragedia, habremos de digerirlo con toda su dificultad y gravedad. 

  Los psiquiatras llaman a estas situaciones “estrés precoz”, hechos ocasionados por traumas físicos o emocionales que van a alterar en gran parte el rumbo de nuestro desarrollo y nuestra madurez. La herida va a quedar en nuestro cerebro, ese pico tan grave de estrés y sufrimiento deja su lesión, provocando que, llegada la edad adulta, tengamos más riesgos de desarrollar algún tipo de depresión.


La falta de afecto en la infancia, una de las mayores causas de la depresión 

  En ocasiones, no hace falta que lleguemos a extremos tan lamentables como un abuso o el maltrato infantil. Muchas veces, esos niños que crecen sin arraigo familiar o con unos padres que no han sabido, o no han querido estrechar ese vínculo imprescindible con sus hijos, provoca que se llegue a la madurez con muchas carencias, con muchas faltas. 

  Una infancia saludable, feliz e íntegra, hace que el niño crezca sabiendo que es querido, que cada uno de sus pasos, de sus decisiones y de sus fallos, van a disponer del apoyo incondicional y único que es su familia. El desarrollo de su autoestima irá a la par del afecto de los suyos. Su autoconcepto será además positivo, porque es el reflejo de lo que hasta el momento, siempre ha encontrado. 

  Pero si solo encuentra vacíos, desprecios y reproches, el niño crecerá no solo con una marcada inseguridad, sino también con cierto rencor e incluso con desconfianza. ¿Cómo hacerlo? Si quienes debieron haberle ofrecido un apoyo y un cariño incondicional solo le dieron frialdad y rudeza, es complicado que alcance una unión saludable con otra persona. Que desconfíe y tema. 

Superar una infancia difícil
  Los psiquiatras hablan de “la vulnerabilidad biológica”. Es decir, todas esas experiencias traumáticas o negativas del pasado han quedado incrustadas en nuestra experiencia y también a nivel cerebral. Las altas tasas de estrés modelan y cambian muchas de nuestras estructuras más profundas, y todo ello nos hace personas más frágiles. Personas más proclives a sufrir una depresión llegada la edad adulta.

  Pero ahora bien, ¿quiere esto decir que todos los que hayan sufrido un trauma en la infancia, van a padecer obligatoriamente una depresión? La respuesta es no.

  Cada uno de nosotros vamos a afrontar nuestro pasado traumático de un modo, puede que para algunas personas dichos eventos del pasado sean un revulsivo que superar y por el que luchar día a día. Algo que asimilar, aceptar y afrontar para que la vida le de una nueva oportunidad, y ser feliz de nuevo.


 En cambio, para otras personas esa predisposición biológica y emocional seguirá pesando demasiado. No solo se va a tratar de un recuerdo persistente, sino que puede influir en su forma de relacionarse con el mundo. 

  Pueden ser personas que han perdido la confianza con sí mismas y con todo lo que les rodea. Les cuesta mantener amistades e incluso relaciones afectivas. Exigen cariño, pero son incapaces de aceptarlo por que siguen temiendo ser traicionadas, ser heridas. 

  Son perfiles donde puede quedar implícita un tipo de ansiedad crónica, una hipersensibilidad y una vulnerabilidad emocional con la que luchar cada día. La felicidad en estos casos tiene un alto precio, entonces ¿cómo afrontarlo? Obviamente, con esfuerzo, voluntad y mucho apoyo social. 

  Vistas todas estas realidades, solo cabe recordar la importancia de seguir protegiendo la infancia. Nunca pienses que un niño es un adulto en miniatura. Un niño es una persona hambrienta de  emociones positivas, necesitada de experiencias llenas de afecto incondicional, de palabras y vínculos. 

  Un niño no es un adulto que pueda comprender por qué otros adultos puedan tratarlo mal. Tampoco puede defenderse. Lo que ocurra en esas edades, habrán de marcarlo por siempre. No lo olvides. Cuida siempre de los más pequeños, y si eres tú quien sufrió una infancia complicada, recuerda que la felicidad no está vetada para nadie, y que merece la pena aceptar, superar y vivir de nuevo. 

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Modelo cognitivo que postula tres conceptos específicos para explicar el sustrato psicológico de la depresión (la tríada cognitiva, los esquemas y los errores cognitivos)


1.      Concepto de tríada cognitiva:
·        Si mismo (se ve desgraciado, con oca valía, carente de valor. Tiende a subestimarse, criticarse);
·        El mundo ( interpreta sus experiencias de forma negativa; el mundo le hace demandas exageradas);
·        El futuro ( visión negativa, espera penas, frustraciones, expectativas de una determinada tarea a corto plazo son de fracaso);

2.      Organización estructural del pensamiento depresivo: Esquemas

   Los esquemas explican porque mantienen al paciente depresivo actitudes que le hace sufrir y son contraproducentes, incuso en contra de la evidencia objetiva de que existen factores positivos a su vida.
  El individuo atiende selectivamente a estímulos específicos; los combina y conceptualiza la situación.
   El esquema constituye la base para localizar, diferenciar y codificar el estímulo.  Puede permanecer inactivo durante largos períodos de tiempo y ser activado por señales del ambiente específicos.
        En depresiones leves el paciente es capaz de contemplar sus pensamientos negativos con cierta objetividad. Cuando el cuadro se agrava puede llegar a estar totalmente absorto en pensamientos negativos, repetitivos, perseverantes y puede encontrar extremadamente difícil conectarse con estímulos externos.

3.      Errores cognitivos o de pensamiento

v  Inferencia arbitraria (adelantar una determinada conclusión en ausencia de la evidencia que lo apoye);
v  Abstracción selectiva (centrarse en un detalle extraído fuera de su contexto ignorando otros relevantes y conceptualizando todo la experiencia en base a ese fragmento);
v  Generalización excesiva (regla general o una conclusión a partir de una o varios hechos aislados);
v  Maximización y minimización (al evaluar la significación o magnitud de un evento);
v  Personalización (atribuirse fenómenos externos cuando no existe conexión);
v  Pensamiento absolutista dicotómico (clasificar todas las experiencias según uno o dos categorías opuestas);

EL modelo cognitivo de la predisposición y desencadenamiento de la depresión
   Algunas experiencias tempranas proporcionan la base para formar conceptos negativos sobre uno mismo, el futuro y el mundo. Estos pueden permanecer latentes y ser activos por determinadas circunstancias.
   Las situaciones desagradables de la vida no conducen necesariamente a una depresión a no ser que la persona esté especialmente sensibilizada hacia un tipo concreto de situación debido a la naturaleza de su organización cognitiva.
  Es sumamente importante un sistema de apoyo social sólido que pueda servir para proporcionar muestras de aceptación, respeto y afecto que neutralicen la tendencia del paciente a subestimarse.
      El 10 de septiembre se conmemora el Día mundial de la prevención del suicidio
Datos útiles: Asistencia al suicidio (CAS) 135 –línea gratuita
                      (011) 5275-1135 desde todo el país (Argentina)

  Estadísticas: la argentina es la nación con mayor tasa a nivel mundial de acuerdo con el último informe de la OMS. Ocurren 14,2 muertes por cada 100.000 habitantes. En 2015 se registraron 3.202 suicidios. El sector de la población más vulnerable ronda entre los 15 y24 años de edad.

  La probabilidad de suicidio es el doble en hombres y los métodos más utilizados son muerte por asfixia o disparo.          

Razones para limitar el uso de las pantallas

                    
Los niños que usan estos aparatos por más de dos horas diarias tienen un menor desarrollo en sus capacidades cognitivas.

¿Cuales son las consecuencias del uso de dispositivos digitales en exceso?
*Falta s capacidad de aprendizaje
*desarrollo de emociones negativas
*limita su desarrollo cerebral
*baja tolerancia a la frustración
*sedentarismo
*obesidad
*altera su ciclo de descanso por exceso de estímulos visuales.
*habilidades de escritura disminuidas
*rendimiento escolar y habilidades sociales afectadas

¿Qué hacer como padres?
-Supervisa el contenido
-Establece horarios
-Explícame los riesgos
-crea espacios y tiempos de desconexión
-Sé un buen ejemplo. No uses tanto tiempo aparatos electrónicos.

Dra. Daniela Barzallo. Psicóloga Clínica.

El papel de ser fuerte siempre y sus consecuencias


   La consecuencia de tratar de  ser fuerte todo el tiempo es el agotamiento emocional. el agotamiento emocional inicia cuando hay un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, ocurre en áreas  donde hay gran exigencia, exigiendo grandes sacrificios, ya sea en casa, en el trabajo, relación, en cualquier área. La persona se dona por entera y no recibe reconocimiento, cariño, consideración suficiente, como si no tuviera necesidades, o como si fuera más fuerte que los demás. 

Síntomas del agotamiento emocional:

  • cansancio físico;
  • insomnio;
  • irritabilidad;
  • falta de motivación;
  • distanciamiento físico;
  • olvidos frecuentes;
  • etc;
Fuente: amandamac.neuropsicologia

El padre ausente emocionalmente




    Todos sabemos lo complejo que puede llegar a ser definir el término familia, ¿Integramos en esta dimensión a quienes comparten nuestra misma sangre? ¿O a esas personas que hemos elegido libremente y con quien construimos vínculos positivos y significativos?¿Qué sucede cuando hay un padre ausente?.
   Hablar de familia despierta en ocasiones ciertas heridas, desilusiones y pequeños rencores. De hecho, podríamos decir sin equivocarnos que una de las figuras más complejas y que se dan con mayor frecuencia es la del “padre ausente”.Es muy posible que esta situación te sea conocida. Que la hayas vivido en piel propia o que la hayas observado en tu círculo social más cercano. 
   El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos, en ocasiones, es también alguien que a “aún estando” no supo o no quiso ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz de originar en el niño diversas heridas emocionales. 
   A veces, cuando le pedimos a alguien que nos hable de su familia, no dudan en explicarnos mil historias de sus madres, abuelos, tíos, sin embargo, a la hora de hablar del padre la sonrisa se fuerza y aparece el silencio. Se encogen de hombros y titubean un… “Pues no sé, mi padre era… era simplemente él. Estaba ahí, sin más”. 
   No queremos decir que este tipo de vacío emocional sea característico en exclusiva de la figura paterna, también puede darse en la madre, sin embargo, es muy frecuente que a la hora de hablar de ese tipo de educación dañina, capaz de dejar huellas madurativas, la figura del padre ausente sea muy común. Te invitamos a profundizar un poco más en ella. 

El padre ausente emocionalmente, pero presente en la familia 
  Crecer sin padre, sin madre o sin una figura relevante en nuestra infancia debido a un hecho traumático, es algo que siempre arrastraremos, y que deja cicatrices internas que intentamos sobrellevar. 
  Sin embargo, el hecho de crecer junto a una figura paterna que a pesar de estar, es incapaz de aportar plenitud, cariño o reconocimiento, deja corrientes de vacío en el corazón de un niño que está aprendiendo a construir su mundo. 
  Hay quien comenta que el peso de la crianza, del cuidado y la educación, recae en la figura materna. No vamos a negar su importancia a la hora de crear ese apego saludable con el cual, disponer de seguridad en cada uno de nuestros pasos. Ahora bien, también el padre es importante, y eso es algo que nadie puede negar; pero… ¿Qué ocurre cuando en el seno familiar existe un padre ausente que no establece vínculo alguno con sus hijos? 
  El cerebro de un niño es un ávido procesador de estímulos, y en su día a día, necesita ante todo refuerzos positivos para poder crecer de forma madura y segura. Un padre ausente genera incongruencias, vacíos y dificultad de trato.El niño espera afectos, comunicación, y una interacción diaria con la cual, abrirse al mundo también a través de su padre. Sin embargo, solo encuentra muros. 
  Un trato vacío y esquivo genera ansiedad en los niños, no saben “a qué atenerse”, desarrollan expectativas que no se cumplen, y tienden además, a comparar “padres ajenos” a los que ellos tienen en casa. Saben que los padres de sus amigos actúan de modo diferente a lo suyos. 

¿Qué consecuencias genera en la edad adulta la figura del padre ausente? 

  La figura de un padre ausente genera en la etapa adulta un desapego afectivoque nos hace ser más inseguros a la hora de establecer determinadas relaciones. Podemos llegar a ser algo desconfiados. La idea de proyectar una alta carga afectiva en alguien, nos produce miedo, tememos ser traicionados, o no reconocidos. O peor aún, ignorados. 
  A medida que nos hacemos mayores, es muy posible que nos demos cuenta de muchas más cosas. Reconocemos el esfuerzo que hizo nuestra madre por suplir las carencias de nuestro padre, y de cómo, más de una vez, lo disculpó con frases como… “Ya sabes cómo es tu padre”, “No hagas esas cosas que ya sabes que a tu padre no le van”, “Es que tú no lo entiendes…” 
  A medida que maduramos, nuestros ojos se abren al mundo y ya saben leer entre líneas. Los gigantes se vuelven enanos porque ya conocemos sus secretos. Sin embargo, una parte de nosotros sigue siendo vulnerable a ese pasado. 

Cómo superar las heridas del padre ausente 
  Has crecido, mantienes tu vida, llevas con orgullo tu armadura inexpugnable, y tienes muy claro qué debes hacer a día de hoy para no cometer los mismos errores que tus padres cometieron contigo. 
Sin embargo, el vacío del padre ausente sigue ahí, y no importa si en el presente sigues manteniendo trato con él, o si ya lo perdiste, o si callas en las reuniones familiares y finges como si el pasado nunca hubiera existido.
  • Lo primero que deberíamos hacer es “entender”. Comprende que el padre ausente es un hombre que no supo ejercer su rol de padre, porque nunca entendió muy bien su papel como persona. 
  •  Es muy posible que un padre ausente no dispusiera de adecuadas habilidades personales, de una buena autoestima, de un equilibrio internoque le permitiera ver sus errores, sus miedos y sus propias carencias. 
  Ahora bien ¿Justifica esto lo que nos hizo? ¿El vacío emocional que nos dejó?En absoluto, pero la comprensión, en ocasiones, nos ayuda a ajustar la realidad, a evitar almacenar más emociones negativas. 
  Sabes que has crecido y madurado con muchos vacíos a causa de ese tipo de educación, y de esas carencias afectivas. Sin embargo, siempre llega un momento en que deberíamos cortar el vínculo con el sufrimiento de ayer, para sanar las heridas en este presente. 
  Si no tuviste a tu padre, lo más probable es que tu figura de apego más saludable y significativa fueran otros: tu madre, tus abuelos o incluso tus amigos o parejas a medida que crecías. Ellos quienes se alzaron como tus pilares en el día a día. 
  Un padre no es sólo el que da la vida, un padre es aquel que está presente, que acoge, atiende y guía en seguridad construyendo cada día un sendero de instantes significativos en la vida de un niño.

 Fuente: lamenteesmaravillosa

Autora: Valeria Sabater

Autoestima y heridas emocionales de la infancia, como sanarlas



La autoestima en la infancia 
   La infancia es una etapa bonita en muchos aspectos, jugamos, nos ilusionamos, nos divertimos y alegramos hasta con las cosas más sencillas, somos creativos, sin embargo, también vivimos situaciones que nos fueron marcando conforme fuimos creciendo, vivencias en el hogar, en la escuela, con la familia, experiencias que nos provocaron temor, sufrimiento, sentirnos solos, rechazados, nos volvimos indecisos, nuestra autoestima se fue afectando, fuimos creciendo y nos volvimos miedosos, desconfiados, inseguros, solemos compararnos con los demás, minimizamos nuestras cualidades. 

   Desde pequeñitos fuimos como una florecita a la cual se le fueron sembrando pensamientos de poder o no poder, de merecer si… o no merecer lo bueno, de ser importantes o no tan importantes, palabras como deber o no deber ser, bueno o malo, percibimos las vivencias y acciones de acuerdo a nuestra edad mental. 


La autoestima en la edad adulta 
   Para empezar a sanar nuestra autoestima y conocernos más, hay que reconocer lo que nos dañó, para sanar a nuestro interior. 

   Las heridas emocionales que vivimos en la niñez nos afectan a lo largo de la vida, incluso en las etapas de la vida joven y adulta, por ello es tan necesario hacer una introspección, es decir, conocernos profundamente, hacer un alto en nuestra vida activa, reflexionar acerca de nosotros, de lo que hemos vivido desde que éramos chiquitos, aprender como desintoxicarnos de los pensamientos y emociones negativos, para comenzar a sanar desde adentro, así sanaremos nuestra autoestima y nos sentiremos mejor, despertaremos nuestra consciencia aceptando que somos personas valiosas, con talento, personas auténticas, capaces de aportarnos y aportar cosas buenas, darnos cuenta de que tenemos potencial enorme para hacer lo que nos propongamos para bienestar. 

   La infancia es una etapa muy importante de nuestra vida, esto debido a que es en esos primeros años es en donde aprendemos con muchas cosas, vocabulario, significados, creencias, pero también  emociones, pensamientos, conductas, a partir de los cuales vamos formando nuestra personalidad, autoestima, la autoestima sana o insana la vamos reflejando en los aspectos de nuestra vida (personal, familiar, escolar, social, laboral, de pareja) en nuestra manera de relacionarnos, y en como enfrentamos los desafíos que se nos presentan en la vida joven y adulta. 

Cómo afectan las heridas emocionales de la niñez 

  Los traumas, llamados heridas emocionales en la niñez pasarán a formar parte de nuestros pensamientos, emociones y conducta cuando seamos adolescentes, jóvenes y adultos, de acuerdo a los pensamientos que sembraron en nosotros. 

  Desde niños aprendimos observando, escuchando, además es desde la infancia en donde fuimos adquiriendo creencias que escuchamos decir de los adultos y de las personas en general, creencias que nos limitaron en nuestro desarrollo o creencias que nos empoderaron a sentirnos bien y lograr lo que deseamos. 

  Cabe mencionar, que los adultos que nos educaron, que directa o indirectamente nos dañaron, seguramente lo hicieron por lo que ellos aprendieron, para comenzar a sanar nuestra autoestima, también es bueno reconocer nuestras emociones, aceptar y reconocer que nos sentimos enojados y tristes por lo que los adultos incluyendo a los papas causaron en nosotros, es bueno dejar salir el enojo y tristeza reprimida pero de una manera en que no me afecte y tampoco a las otras personas, con el fin de sanarnos, hay diversas maneras de canalizar las emociones, por ejemplo, escribiendo, gritando nuestro dolor en un cojín, en un lugar seguro, no enfocar la atención en culpar a nuestros papas u otros adultos con los que crecimos y nos fomentaron buenas o malas ideas de nosotros y de la vida, no nos estanquemos en buscar responsables, lo más importante es reaprender, hacernos responsables de nosotros mismos, ya somos adultos y tenemos consciencia de lo que queremos o no queremos en nuestra vida. 

  A partir de este momento, nos hacemos responsables de nuestro niño interior (de nuestro yo interior), imagínate como si tu fueras tu mamá o papá, dispuesto amar, educar y ayudarle a tu niño/adulto a construir pensamientos, emociones saludables, ayudarle a evolucionar de una manera amorosa y productiva. 

  Conozcamos cuales son las heridas que se experimentan en la infancia, seguramente te identifiques con una o más. 

Heridas Emocionales de la infancia 

1. Miedo al abandono 
  Esta herida emocional del pasado, tiene su origen cuando la madre, padre o el cuidador de un niño, no puede, o no quiere, responder como figura protectora frente a los miedos que el pequeño experimenta, son pequeños dejados a cargo de terceros o dejados solos por largos periodos, o simplemente hijos de madres o padres que, por motivos personales, no quieren o no pueden responder adecuadamente a las exigencias de compañía y atención que los niños requieren. Las personas que han vivido experiencias de abandono en su infancia suelen ser inseguras y desarrollan una dependencia emocional, basada en un profundo miedo a que les vuelvan a abandonar. 

  La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor a ser ella la abandonada. Sería algo así como “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”. 

  Las personas que han tenido las heridas emocionales del abandono en la infancia, tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico. 

  La herida causada por el abandono no es fácil de curar pero no es imposible. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador. 

2. Rechazo 
  Existen padres que rechazan a sus hijos por variados motivos; llegó en un momento inadecuado, es producto de un descuido, rechazo en la escuela, familia, etc. El rechazo constante hacia nuestro hijo va a generar un proceso de auto rechazo. Esta herida emocional del pasado en la etapa de adulto repercutirá con la sensación de que jamás, haga lo que haga podrán ser “suficientes” en la vida, en el trabajo, en los estudios e incluso en el amor, estas personas preferirán permanecer solos y aislados. 

  El miedo al rechazo es una de las heridas emocionales más profundas, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos. 

  En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales. Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo. 

  La persona que padece de miedo al rechazo no se siente merecedora de afecto ni de comprensión y se aísla en su vacío interior. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos de trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.  

  Empieza a ocuparte de ti, de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te afectara menos que la gente se aleje si no quiere estar en tu vida y no te tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento. 

3. La injusticia 
  Desde muy temprana edad, los niños tienen la capacidad de evaluar si una situación en la que están involucrados es justa o injusta, o si por el contrario se recibe un trato igualitario, y para los que tienen varios niños este es un asunto de suma importancia. Al vivir en un ambiente que ha sido totalmente injusto, esto termina por deteriorar el “yo”, transmitiéndoles la idea de que no son merecedores de la atención de los demás. 

  Un adulto que ha sufrido esta herida emocional, entonces puede convertirse en una persona insegura o, al contrario, en alguien cínico que tiene una visión pesimista de la vida. Esta persona tendrá problemas para confiar en los demás y establecer relaciones, pues inconscientemente piensa que todos le tratarán mal. 

  La injusticia como herida emocional se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta. 

  Las consecuencias directas de la injusticia en la conducta de quien lo padece será la rigidez, pues estas personas intentan ser muy importantes y adquirir un gran poder. Además, es probable se haya creado un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad. 

  Requiere trabajar la confianza y la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar en los demás. 

4. La traición, promesas no cumplidas 
  Esta herida tiene que ver cuando al niño se le prometieron cosas y por las circunstancias que sean no se le cumplieron. 

  A veces los padres somos unos grandes prometedores, prometemos y no cumplimos las promesas, a veces porque no podemos, pero esto genera un trauma en los más pequeños, una herida emocional, va enseñando que el mundo y las personas cercanas no son fiables, y cuando adulto el tendrá una personalidad insegura, miedosa y celópata. 

  Surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres principalmente, no cumpliendo sus promesas. Esto genera una desconfianza que se puede transformar en enviadia y otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros tienen. 

  Haber padecido una traición en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte. 

  Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Sanar las heridas emocionales de la traición requiere trabajar la comprensión,  paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a confiar y a delegar responsabilidades. 

5. La humillación 
  Hoy más que nunca se ve esta herida, cada día son más los niños que crecen en ambientes humillantes, el bullying es uno de ellos, los niños que constantemente son sometidos a situaciones humillantes, burlas, y descalificación, ya sea en la escuela o en el hogar, crecen con una gran tendencia a la depresión y una autoestima baja. Seguramente todos recordaremos alguna situación humillante en la infancia, falta solo recordar para entender que grave puede ser este trauma emocional de la niñez y como termina siendo una carga que llevamos en la vida adulta. 

  Esta herida se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican. Podemos generar estos problemas en nuestros niños diciéndoles que son torpes, malos o unos pesados, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil. 

  Las heridas emocionales de la humillación generan con frecuencia una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector. 

  Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra seguridad, amor a uno mismo, independencia, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades. 

  Este es un buen comienzo, para sanar tu Autoestima, puedes comenzar reconociendo tus heridas, escribiéndolas, expresando como te sentiste, como te sientes, construir pensamientos buenos de ti mismo, sembrar creencias poderosas a tu niño interior, al mismo tiempo a tu adulto


Maneras de sanar tus heridas emocionales “Autoestima” 
Identifica, reconoce tus heridas emocionales. 

1. Reflexiónalas con la expectativa de cambio, de sanación. 

2. Haz contacto con tu interior, escribiendo las heridas que tienes, en que te afectaron, expresa también por escrito tus emociones, incluso como te sentiste en cuanto al trato que te dieron tus papas, los adultos y demás personas, como te sentiste en ese momento, como te sientes ahora. 

3. Identifica las creencias/pensamientos negativos e irracionales que te han limitado a sentirte bien y a lograr tus metas, fórmate pensamientos constructivos y sanos. 

4. Dialoga contigo y si quieres también escribe, algo así como: 

Hablándole a tu niño interior 
  Mi niñito, tú eres la persona más importante de mi vida, te acepto, te reconozco, confió en ti, no estás solo, me tienes a mí, vamos a crear una relación sana, amorosa y productiva. Los cambios que tengamos que hacer lo haremos de manera razonable y sana. Eres un ser extraordinario, valioso, importante, estaré contigo para siempre, para guiarte. 

Hablando con tu yo joven/adulto 
  Yo soy una persona buena, inteligente, hermosa/ guapo soy capaz de relacionarme sanamente conmigo y también con quien yo decida estar, me hago consciente de transformar las debilidades en fortalezas, me acepto como ser excepcional, me apruebo como un ser humano grandioso, amoroso, sano, porque ¡pertenezco a este Universo, me amo y me respeto 

Autor: Vanessa Domínguez. Psicóloga egresada de la Universidad del Valle de México, Licenciada en Psicología, especializada en terapia familiar, individual y de pareja, mi labor es enfocada al desarrollo humano, apoyando a las personas por medio de Psicoterapia. 

Fuete: psicoactva